Posts Tagged ‘LHC’

“El vacío y la nada” por Álvaro de Rújula

Septiembre 24, 2008

Saquemos los muebles de la habitación, apaguemos las luces y vayámonos. Sellemos el recinto, enfriemos las paredes al cero absoluto y extraigamos hasta la última molécula de aire, de modo que dentro no quede nada. ¿Nada? No, estrictamente hablando lo que hemos preparado es un volumen lleno de vacío. Y digo lleno con propiedad. Quizás el segundo más sorprendente descubrimiento de la física es que el vacío, aparentemente, no es la nada, sino una substancia. Aunque no como las otras…

A inicios del pasado siglo, Einstein creía que el Universo era estático. Preocupado por el hecho de que tendría que colapsarse -debido a la atracción gravitatoria de cada galaxia sobre las demás- se le ocurrió una peregrina idea: añadir a sus ecuaciones la Constante Cosmólogica. La interpretación moderna de esta extraña intrusa es que se trata de la densidad de energía del vacío, también llamada energía oscura, quizás para acercar ciencia y ficción, o quintaesencia, para darle un toque alquimista a la cosa. Todo lo que tiene energía ejerce una acción gravitatoria, pero la energía del vacío, a diferencia de cualquier otra, puede ser repelente. Lo que Einstein proponía es que dos volúmenes de vacío cósmico se repelerían exactamente tanto como se atraen las galaxias que contienen, resultando en un equilibrio difícil de creer e inestable.

Un buen día Einstein se enteró de que el universo estaba en expansión. Así lo demostraba la fuga de las galaxias, observada por Edwin Hubble y otros. O más bien por otros y Hubble: a menudo en la ciencia lo importante no es ser el primero, sino el último, que es quien se lleva la fama (como en otros campos; véanse Colón y los vikingos, o los indios que ya estaban allí). Inmediatamente, el tío Albert calificó su idea como el mayor patinazo de su vida.

Recientes observaciones cosmológicas indican que el universo está en expansión acelerada. Las galaxias no se comportan como flechas, sino como cohetes a los que algo empujara. La analogía no es buena, porque el concepto es difícil. Las galaxias no se fugan, están ya estabilizadas por su propia gravedad y tienen un tamaño fijo. Pero el espacio (o el vacío) entre ellas, se estira. Es como si alguien tomase la Tierra por un globo y la inflara: mañana estaría Barcelona aún más lejos de Huelva. Quién infla el universo sería la densidad de energía del vacío. El vacío sería pues una substancia activa, capaz de ejercer una repulsión gravitacional, incluso sobre sí mismo. No fue un error, sino un golazo de Einstein.

La Constante Cosmológica presenta un aspecto tranquilizante. Si domina la dinámica del universo ahora, lo hará en el futuro durante muchísimo más tiempo que los meros 14.000 millones de años transcurridos desde que este cosmos nuestro nació. Un bebé bien pertrechado, con sus propios espacio y tiempo y hasta su propio vacío, que -según la muy bien confirmada relatividad de Einstein- nacieron con él. La actual inflación del universo implica, perdóneseme el galicismo, que no se nos va a caer el cielo encima. Mala noticia para futuros cosmólogos. Las galaxias distantes estarán tan lejos que no podrán ni verlas. Tendrán que estudiar cosmología en libros de historia.

Si el vacío contiene algo de lo que no lo podemos vaciar (su densidad de energía), quizás ese algo pueda hacer algo más. Al menos eso supusieron, hace décadas ya, Peter Higgs y otros. U otros y Higgs, podría de nuevo argüirse; lo que no haré. La substancia del vacío, llamada en el variopinto lenguaje de los físicos un campo que lo permea, podría interaccionar con las partículas que allí estén. E interaccionar de modo distinto con cada tipo de partícula, generando así sus masas, que hacen que sean como son. Ése es el origen de las masas en el Modelo Estándar de las partículas elementales, que explica con éxito insoportable sus otras propiedades e interacciones no gravitatorias. Dije insoportable porque a los científicos nos soliviantan más las preguntas que las respuestas.

La substancia del vacío daría así contestación a dos muy candentes cuestiones de la física, una en el extremo de lo más grande -el cosmos- y otra en el de lo más diminuto, las partículas elementales que -por definición- son tan pequeñas que, si tienen partes, no lo sabemos.

He empleado algunos condicionales porque no todo lo que he escrito está ya probado observacionalmente de manera irrefutable. ¿Por dónde van hoy los tiros? Los cosmólogos tienen proyectadas muchas observaciones para averiguar si la expansión acelerada del universo se debe a la energía del vacío, tal como la intuyó Einstein, o a algo que sólo se le parece. Los particuleros están poniendo en marcha el Large Hadron Collider (LHC) del CERN para, entre otras razones, estudiar el vacío a lo bestia: sacudiéndolo.

Al sacudir una substancia cualquiera, vibra. Las vibraciones de campos eléctricos y magnéticos, por ejemplo, son la luz. A un nivel elemental, las vibraciones son cuantos, entes que pueden comportarse como ondas (u olas) o como partículas (o canicas): fotones, en el caso de la luz. Si el vacío es una substancia, la podemos también hacer vibrar. Basta sacudirla, como hará el LHC, con energía suficiente como para transformar la energía de sus colisiones en partículas de Higgs que, si existen, tienen una masa elevada… y E=mc2, alguien dijo.

La partícula de Higgs -el vacilón, podría decirse en castellano- es una vibración del vacío, no en el vacío, como las demás. Sería, pues, lo nunca visto. Aún así, Higgs preferiría que no bautizasen a su partícula goddamned particle [partícula maldita] o God particle [partícula divina], adjetivos poco científicos.

El vacío siempre fascinó a los físicos. Hace un siglo se trataba del éter, la interpretación del vacío como la trama del espacio absoluto, que la teoría de la relatividad envió al garete. El éter no estaba apoyado por ninguna teoría decente. Un siglo después, las nuevas teorías del vacío son lo más razonable y mejor comprobado que tenemos. Pero hay un pequeño gazapo en lo que he dicho. Creemos entender el Modelo Estándar suficientemente bien como para estimar cuánto el campo de Higgs debería de contribuir a la densidad de energía del vacío observada por los cosmólogos. El resultado es unos 54 (¡cincuenta y cuatro!) órdenes de magnitud superior a las observaciones. Tiene su mérito incurrir en tamaña contradicción.

Si investigamos es porque no sabemos la respuesta y la naturaleza, sí: las cosas son como son. El vacío es lo que mejor no entendemos. Ni siquiera comprendemos aún a fondo la diferencia -haberla hayla- entre el vacío y la nada.

Álvaro de Rújula es físico teórico del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN).

Vía: El País

El LHC permanecerá parado al menos dos meses por una fuga de helio

Septiembre 23, 2008

El escape de helio hacia el túnel del LHC se produjo durante las pruebas que los científicos realizaban en el ultimo sector, el 34, mientras operaban con corrientes de 5 Teraelectronvoltios (TeV). En ese momento no circulaban haces de partículas por el anillo de 27 kilómetros del gran acelerador.

Las investigaciones preliminares indican que la causa más probable del problema tiene su origen en una conexión eléctrica defectuosa entre dos imanes, lo que desencadenó un fallo mecánico y la fuga del helio. El personal del CERN en ningún momento corrió riesgo alguno gracias a las estrictas medidas de seguridad de este laboratorio europeo.

Los responsables del LHC han puesto en marcha una exhaustiva investigación sobre el incidente, aunque lo primero que realizarán los técnicos será calentar el sector afectado para poderlo reparar. Esta tarea obligará a detener las operaciones en el gran colisionador durante un mínimo de dos meses. El mismo fallo en una máquina conductora normal se solucionaría en cuestión de días, pero los imanes que integran el gigantesco acelerador deben mantenerse a temperaturas próximas al cero absoluto (-273,15º C), lo que demora los trabajos de reparación.

Vía: SINC

Encuesta para renombrar el LHC

Septiembre 19, 2008

La revista Wired convoca una encuesta para renombar el LHC con un nombre menos geek

Se puede participar en el siguiente enlace Large Hadron Collider Renaming Contest

España es el quinto país en términos de contribución económica al Gran Colisionador de Hadrones (LHC)

Septiembre 17, 2008

Los contratos obtenidos por empresas españolas rondan los 120 millones de €

16 de septiembre de 2008. La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, ha aclarado esta tarde en el Pleno del Senado a Victor Urrutia, senador del PSOE, las ventajas del Gran Colisionador de Hadrones (LHC, en sus siglas en inglés) del Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN).
Durante su intervención, la ministra ha expresado que se trata de un proyecto científico que “permitirá la realización de experimentos con energías jamás alcanzadas antes, y necesarias para explorar la conducta de la naturaleza en situaciones similares a las que se encontraba el Universo en sus inicios”. Asimismo, ha añadido que, “la participación española en el diseño y construcción del Gran Colisionador de Hadrones ha sido significativa, tanto en el aspecto científico como en el tecnológico”.
Garmendia, ha querido destacar las aportaciones de unos 260 investigadores pertenecientes a 12  Universidades españolas, y organismos públicos de investigación, como son el CIEMAT y el CSIC, a los que hay que añadir un centenar de españoles que realizan su actividad profesional en el CERN. Así, el número total de investigadores españoles involucrados de una manera directa o indirecta en el desarrollo del LHC sobrepasa los 700.

En cuanto a la participación empresarial española, Garmendia ha señalado que, los contratos de suministro y servicio para el acelerador y para las áreas experimentales, se aproximan a los 120 millones de euros. Pero, además de los retornos económicos directos, la ministra ha querido destacar la repercusión de estos trabajos para las compañías españolas en términos de experiencia en gestión internacional de grandes  proyectos y, por supuesto, en conocimientos tecnológicos adquiridos.
Todas las empresas españolas participantes comparten su carácter innovador y corresponden a sectores diversos como el de la ingeniería civil, la ingeniería eléctrica, la ingeniería mecánica, la tecnología del vacío y baja temperatura o la electrónica.
Los equipos españoles han diseñado y construido algunos de los componentes más sofisticados de los detectores del CERN. Además, ha subrayado Garmendia, “nuestros ingenieros han participado en ensamblajes mecánicos y ópticos, en el diseño y construcción de las cámaras de muones, el sistema de alineamiento y de su electrónica asociada o el sistema de enfriamiento y voltaje, entre otros.”
Del mismo modo, Garmendia ha explicado al pleno, que en el CERN participan 20 países europeos, calculándose la aportación de cada país de acuerdo al PIB, por lo cual, España en 2008 ha participado con más de 56,5 millones de euros, lo que supone un 8,34% del total y convirtiéndonos en el quinto país en términos de contribución económica.

Vía: Ministerio de Ciencia e Innovación

De Asturias al Gran Colisionador

Septiembre 15, 2008

La máquina más compleja jamás construida acaba de arrancar cerca de Ginebra. Es el LHC, el Gran Colisionador de Hadrones. Entre la aportación española, investigadores de la Universidad de Oviedo y empresas asturianas han invertido largas horas de trabajo en este flamante equipamiento del CERN (Laboratorio Europeo de Física de Partículas). Junto a ellos, diez mil investigadores de todo el mundo dirigen ahora su atención hacia el acelerador de partículas que permitirá observar la materia como nunca antes y que desvelará nuevas claves sobre el universo y sus fuerzas fundamentales.

Entre la participación española al mayor coloso tecnológico de la historia, se encuentran empresas asturianas como Felguera Construcciones Mecánicas (FCM, Grupo Duro Felguera), Nortemecánica o Asturfeito, entre otras. La colaboración de FCM en el diseño de prototipos y equipos para el LHC comienza en 1997. Entre otros componentes, la empresa ha fabricado 361 cámaras de vacío, aproximadamente un tercio de las envolventes exteriores del anillo de aceleración de partículas. En cuanto a las dificultades que tuvo que superar este proyecto, Ruth Fernández Pastor, jefa de proyectos para el CERN de FCM, destaca: “En España no hay un organismo homologado para hacer las pruebas de vacío, por lo que el CERN nos homologó directamente para poder validar las cámaras”.

Felguera Construcciones Mecánicas también ha fabricado 106 módulos de servicio para la línea criogénica QRL, que abastece de frío al anillo de aceleración. “Se trata de equipos muy complejos que permiten una refrigeración sin precedentes, muy cercana al cero absoluto. Su fabricación se extendió entre 2002 y 2006, años en los que requirió el trabajo de 30 personas”, explica Ruth Fernández.

La refrigeración que consigue el sistema de enfriamiento del LHC es tan extrema que, el profesor Javier Cuevas, coordinador del Grupo de Física Experimental de Altas Energías de la Universidad de Oviedo, afirma: “el LHC está a la temperatura más baja que podemos encontrar en la Galaxia y, en cuanto comiencen a producirse las colisiones de partículas, éstas serán el sitio más caliente del sistema solar”.

Según fuentes de FCM, esta empresa ha sido el principal suministrador de la región al CERN durante los años de construcción del LHC. También llevan marca asturiana algunos componentes del detector CMS del LHC, para cuya fabricación FCM necesitó tres años: “fabricamos dos calorímetros, que son piezas de latón con mecanizaciones muy complejas, y cuyo peso alcanza las 900 toneladas. Como en el resto de componentes que desarrollamos para el LHC, el montaje fue muy espectacular y complicado”, resume Ruth Fernández.

La colaboración de esta empresa asturiana en la creación del LHC también incluye la fabricación y montaje en el CERN de los 8 criostatos del detector ATLAS, unas piezas de 25 metros de longitud y 6 metros de ancho que necesitaron entre dos y tres semanas su transporte por tierra hasta Ginebra.

Al LHC también ha contribuido el Gobierno del Principado, que a través del Plan de Ciencia Tecnología e Innovación, que gestiona la FICYT ha aportado apoyo y financiación para fabricar los criostatos tanto del detector ATLAS como del acelerador en sí.

Ahora que la fase industrial o de fabricación y montaje del LHC ya está cumplida, y comienza el auge de la fase científica, Felguera Construcciones Mecánicas continúa fabricando equipo similares para otros laboratorios en Japón y Alemania. “Sería una pena abandonar esta línea de trabajo una vez que hemos adquirido el conocimiento clave, el know-how, tan difícil de lograr en este sector”, señala Ana Isabel Bernardo, gerente de FCM.

También radicada en el Principado, la empresa Asturfeito ha colaborado en la fabricación, montaje y pruebas en vacío de diversos equipos mecano-soldados para el LHC. Según fuentes de la compañía, “desde hace años, colaboramos con el CERN, del que somos suministrador habitual”.

La contribución de la Universidad
El CMS es uno de los cuatro detectores de partículas que operan en el LHC, y el Grupo de Física Experimental de Altas Energías de la Universidad de Oviedo que dirige Javier Cuevas ha trabajado, entre otros aspectos, en alineamiento y construcción de la cámara de muones que contiene. “Esta parte ha sido especialmente complicada, porque se requería una alineación muy buena de los elementos del detector para poder hacer mediciones fiables, que nos permitan identificar las partículas. Para lograrlo, hemos utilizado sistemas de láser muy precisos, en colaboración con el Instituto de Física de Cantabria”, explica Javier Cuevas. Los investigadores se enfrentaban a las 12.500 toneladas de peso del detector, junto a sus 20 metros de longitud y 15 de diámetro, todo un reto para conseguir la precisión que permitirá localizar las partículas subatómicas.

Además, el Grupo ha recibido ayuda del Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación del Principado, a través de la FICYT, para abordar la parte de computación, a la que también han contribuido empresas asturianas del sector. Ahora, después de haber diseñado las estrategias más adecuadas para analizar los datos del detector, los investigadores de la Universidad de Oviedo están impacientes por empezar a explotar la información que generará cada colisión de partículas.

En los próximos meses, el equipo de Javier Cuevas espera empezar a recoger los frutos de 15 años de trabajo. Comparten la expectación con miembros del Grupo de Física Teórica de la Universidad de Oviedo como Yolanda Lozano, que también han colaborado en la investigación.

En cuanto al futuro de esta línea de trabajo de la Universidad, será necesario el apoyo de nuevos equipos e infraestructuras para la investigación que ya están en marcha: “el Cluster de Modelización Científica del Campus de Mieres será una herramienta indispensable para el éxito de la investigación”, señala Isidro González, responsable de Computación Científica del Grupo

El sueño de Einstein
Las colisiones que se producirían en el LHC permitirán a los científicos estudiar los instantes inmediatamente posteriores al Big Bang, por lo que la ciencia podrá avanzar en el conocimiento de la estructura del universo y del comportamiento de la materia. Cuevas lo resume así: “Es un paso más hacia el sueño de Einstein: conciliar la mecánica cuántica y la gravitación universal, y conseguir observar la unificación de las cuatro fuerzas fundamentales del universo: la gravitatoria, la electromagnética, la nuclear fuerte y la nuclear débil.”

Entre los resultados que arrojará el LHC sobre la naturaleza de la materia, la antimateria y el Universo, “el LHC permitirá consolidar el Modelo Estándar [la teoría más aceptada] de la física, entendiendo en precisión el quark top, la última partícula que se ha descubierto en el acelerador de partículas estadounidense Tevatron. También nos permitirá saber si el bosón de Higgs existe”, destaca Cuevas. El bosón de Higgs, o partícula de Dios, es la única partícula del modelo estándar de la física de partículas que aún no ha podido observarse, y que permitiría consolidar la teoría dominante en la física y explicar por qué las partículas tienen masa.

La ciencia rebasa barreras políticas
Al margen de los resultados científicos que el LHC pueda empezar a arrojar en un mes, cuando empiecen a producirse las primeras colisiones entre partículas, “la puesta en marcha del Gran Colisionador de Hadrones es ya de por sí un logro científico que justifica su construcción”, afirma Cuevas.

Este proyecto ha logrado que unos 10.000 científicos de casi 200 instituciones diferentes, de todas las razas y religiones; y de lugares en conflicto como La India y Pakistán, Taiwan y China, Irán, Irak y EEUU, unieran sus esfuerzos para producir avances sin precedentes en supercoductividad, tecnología de vacío, electrónica, tecnología de frío, computación, tecnología láser, óptica de precisión… “Hasta ahora, éste ha sido el único proyecto capaz de englobar tanta diversidad”.

El límite de la tecnología
El gran colisionador de partículas se aloja en un túnel circular de 27 kilómetros de longitud enterrado a unos 100 metros de profundidad cerca de Ginebra. Contiene 1.232 imanes dipolares de 15 metros que generan un campo magnético potentísimo (de 8,4 teslas) a -271,3 ºC. Por este acelerador, el más potente del mundo, circularán haces de protones en sentidos opuestos chocando entre sí en cuatro puntos concretos. Es en estos puntos donde se colocan los cuatro enormes detectores de partículas que registran los resultados de las colisiones: ATLAS, CMS (en el que trabajan los investigadores de la Universidad de Oviedo), ALICE y LHCb.

Los haces de protones circularán por el LHC a velocidades muy próximas a la de la luz y darán unas 11.000 vueltas por segundo a su circunferencia kilométrica. Cada uno de estos haces contiene la misma energía que un tren de alta velocidad. Pero no será hasta dentro de unos meses, cuando el LHC funcione a pleno rendimiento. Entonces, “toda la energía de las partículas que colisionarán en el LHC, es decir: protones, y su masa, se transformará en energía, que se recombinará en forma de nuevaspartículas diferentes”. Para conseguirlo, afirma Cuevas, el ser humano ha establecido con el gran acelerador de Ginebra el nuevo “límite de la tecnología”.

—————————————-

Más información

- Los miembros del Grupo de Física Experimental de Altas Energías de la Universidad de Oviedo que dirige Javier Cuevas son: Isidro González, Lara Lloret, Bárbara Álvarez, Patricia Lobelle, Javier Fernández, Rebeca González y Jesús Manuel Vizan.

- Contribución española: En la puesta en marcha del LHC han participado instituciones y organismos de investigación españoles como el IFIC de Valencia, el IFAE y el CNM-IMB de Barcelona, el CIEMAT, el CSIC, el IFCA de Cantabria, el IGFAE de Galicia, la Universidad de Santiago de Compostela, la Universidad, la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Barcelona y la Universidad Ramón Llull, entre otros. España ha aportado 55 millones de euros para el CERN, y financia con casi 20 millones de euros anuales a los equipos españoles que participan en los cuatro experimentos.

Entre las empresas nacionales que han colaborado en la puesta en marcha del LHC se encuentran Empresarios Agrupados, Dragados, IDOM, JEMA, ANTEC, Elay, EADS-CASA, Telstar, Vacuum projects, GTD, CRISA, INSYTE, SAIFOR, IBERINCO, SENER, INTECSA-INARSA, TAM, AXIMA y SIDASA, entre otras.

Vía: SINC-FICYT

Algunos posts y noticias relacionadas:

Humor: Camiseta del LHC

Septiembre 15, 2008

This Large Hadron Collider t-shirt makes a strong statement in favor of progress and science.

Whenever scientists take a bold step or two in the hope of breaking new ground, there will be those who jump at the chance to get some scaremongering done. And next to cute little Dolly the sheep and those puny stem cells, the Large Hadron Collider (LHC) has got to be the Big Daddy of bogey experiments to scare the kids at night with.

[...]

Vía: MadScifstuff.com

La Ministra de Ciencia e Innovación destaca la participación española en el LHC

Septiembre 11, 2008

La Ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, tras conocer el éxito de la puesta en marcha del acelerador Gran Colisionador de Hadrones (LHC, en sus siglas en inglés) del Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN), en la localidad suiza de Ginebra ha felicitado a las personas que han trabajado en este proyecto, con especial atención a los investigadores e instituciones españolas implicadas y, en esta línea, ha destacado que este hecho “constituye un ejemplo de cómo la cooperación internacional permite abordar grandes retos para la humanidad en la frontera del conocimiento científico”. En esta línea ha destacado la participación de España y que nuestro país “está jugando un papel clave en este proyecto, tanto por su importante aportación económica, más de 55 millones de euros en 2008, como de capacidades de investigación a través de la participación de organismos públicos de investigación adscritos al Ministerio –el CSIC y el CIEMAT– y de varias universidades”.

Vía: Ministerio de Ciencia e Innovación

Más noticias:

Posts relacionados:

Más sobre el Gran Colisionador de Hadrones

Septiembre 10, 2008

[...]

Entre otras cuestiones, se espera que una vez a pleno funcionamiento el LHC ayude profundizar en nuestro conocimiento del modelo estándar de física de partículas, que por ahora es nuestra mejor explicación de cómo funciona buena parte del MundoReal™, y a responder a preguntas como

  • Qué es la masa, pues aunque la experimentamos a diario nadie sabe qué es realmente.
  • Cual es el origen de la masa de las partículas y, en particular, si existe el bosón de Higgs, al que se cree responsable de esto.
  • Cuántas son las partículas totales del átomo ( y es que ya llevamos unas cuantas y la cuenta crece y crece).
  • Qué es la materia oscura, que de existir formaría el 95% de la masa del universo

[...]

Vía: microsiervos

Large Hadron Collider: Best- and Worst-Case Scenarios:

The Big Bang Theory

Best Case: The Large Hadron Colliders’ ALICE experiment successfully creates quark-gluon plasma, a substance theorized to have existed just milliseconds after the Big Bang. By generating temperatures more than 100,000 times hotter than the sun, scientists hope to watch as this particle goo cools and expands into the particles that we know. That could help scientists answer why protons and neutrons weigh 100 times more than the quarks they’re made of.

Worst Case: Scientists inadvertently make a micro black hole, and the earth is quickly erased from existence. Just kidding: scientists at CERN and elsewhere have ruled out the possibility that the LHC will create any kind of doomsday scenario. The black holes that the LHC could theoretically create don’t even have enough energy to light up a light bulb. On the other hand, the U.K.’s Astronomer Royal put the odds of destroying the world at 1 in 50 million (which puts it in the realm of possibilities but still not as likely as hitting the lottery).

String Theory

Best Case: Scientists detect certain types of supersymmetric particles, aka sparticles, which physicist Michio Kaku calls, “signals from the 11th dimension.” This would show that string theorists have been on the right path and that the universe really is made up of the four dimensions we experience and then seven others that unite the forces of nature.

Worst Case: String theory’s basic assumptions are violated. The LHC will be the first particle accelerator capable of allowing scientists to study W bosons, the elementary particle responsible for the  weak force. If they don’t scatter in certain ways, it’ll be back to the drawing board for a generation of string theorists, or as one physicist told New Scientist, “If we see these violations, people will start working very feverishly on some sort of alternative that will produce these violations.”

The “Our Universe Is Not Alone” Theory

Best Case: If scientists find a long-lived gluino, the postulated supersymmetric partner of the gluon, one group of scientists argues that it can be seen as a “messenger from the multiverse” and will lend support to the theory that our universe is just one of many. (Keep in mind though: not everyone is buying this interpretation.)

Worst Case: Our universe really is alone. Or even worse: it’s lonely.

The Dark Matter of the Universe Theory

Best Case: Astrophysicists currently believe that 96 percent of the universe is made up of dark matter and energy that we can’t see and can barely detect. Dark matter alone is estimated to compose 26 percent of the universe, only we have no idea what it’s made of. It has been postulated that the neutralino is the best candidate for dark matter. Many physicists hope that the neutralino — which, if it exists, will be relatively easy to produce — will make an appearance in the debris inside the CMS or Atlas detectors, confirming the theory of dark matter.

Worst Case: Proudly, physicists announce that they’ve observed dark matter’s unmistakable signature inside one of the LHC’s detectors. But over the next few weeks, the reality sinks in that they’ve actually made a measurement mistake. Some physicists don’t think that the LHC will be precise enough to measure any dark matter that it’s lucky enough to create.

The Standard Model of Particle Physics

Best Case: With the standard model so well elucidated, perhaps a curveball is in order. Sean Carroll of Cosmic Variance notes, “There is almost a guarantee that the Higgs exists, or at least some sort of Higgs-like particle,” so perhaps the best scenario would be finding the Higgs-like particle rather than the Higgs itself. That wouldn’t be such a radical break from the model such that all previous work is too highly devalued, and at the same time it could open new physics frontiers.

Worst Case: The Higgs boson — the long-postulated particle that is supposed to give mass to particles — is finally confirmed. Sure, discovering the Higgs at the LHC would be neat, but it would basically just confirm a lot of what physicists already know, without really pushing the science: Boring. Some scientists have even said that their worst case scenario for the entire collider project would be finding the Higgs and just the Higgs.

Vía: wired

La apuesta de Hawking:

[...]

“I think it will be much more exciting if we don’t find the Higgs. That will show something is wrong, and we need to think again. I have a bet of 100 dollars that we won’t find the Higgs,” added Hawking, whose books including “A Brief History of Time” have sought to popularise study of stellar physics.

[...]

Vía: Physorg

Otros posts relacionados:

Llega la hora de la gran colisión

Septiembre 3, 2008

Imagínese un experimento científico que lleva tal cantidad de cable (10 veces más fino que un cabello humano) como para cubrir de sobra la distancia de la Tierra al Sol cinco veces; que uno de sus detectores es más grande que la parisiense catedral de Notre Dame y que otro tiene un sistema de imanes con más hierro (10.000 toneladas) que la Torre Eiffel. Todo ello está montado en un túnel circular de 27 kilómetros que las partículas elementales de los experimentos recorrerán más de 11.000 veces por segundo. Cuando choquen entre sí en cuatro puntos de colisión, las partículas se desintegrarán y crearán otras nuevas nunca producidas hasta ahora artificialmente, en condiciones controladas de laboratorio. Los físicos que estudian los componentes fundamentales de la materia están entusiasmados e impacientes por empezar a trabajar con este colosal experimento.

Se llama Gran Colisionador de Hadrones (LHC, en sus siglas en inglés) y se estrenará dentro de una semana en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), junto a Ginebra. Allí, a un centenar de metros de profundidad, en el túnel del acelerador, físicos e ingenieros de todo el mundo se afanan por acabar todo a tiempo para inyectar los primeros haces de partículas en el LHC el 10 de septiembre y comprobar -eso esperan- que todo funciona. Es un acelerador único, que reposa en tecnologías de vanguardia desarrolladas para su propia existencia, pero que repercutirán en otras aplicaciones. Su construcción se decidió en 1994 y especialistas de más de 80 países participan en el proyecto, cuyo coste ronda los 6.000 millones de euros.

El diseño, construcción y montaje de esta máquina científica supone tantos retos que es difícil elegir los más llamativos. Un ejemplo: el LHC exige tal precisión en todos y cada uno de sus componentes que el efecto de marea de la luna sobre el terreno en la región de Ginebra provoca una variación de un milímetro en la circunferencia de 27 kilómetros del acelerador generando variaciones en la energía de los haces, así que los físicos tendrán que tener en cuenta la influencia lunar en sus datos.

“Estamos culminando un maratón con un sprint”, dice Lyn Evans, director del LHC. “Ha sido un largo recorrido y ahora estamos todos deseando tener puesto en marcha el programa de investigación del LHC”. El encendido de una máquina así no se concreta en un momento apretando un botón, insiste Evans. Desde hace meses, se han ido completando y probando los ocho sectores que forman la circunferencia del acelerador integrada por más de 1.500 grandes imanes superconductores, conectados en fila uno con otro, para acelerar y guiar los haces de las partículas que circularán dentro, por un tubo de alto vacío. Además, ha habido que enfriar todo a 271 grados bajo cero (temperatura requerida por los imanes superconductores).

También los cuatro grandes detectores de los choques de partículas (CMS, Atlas, LHCb y Alice), similares y complementarios, deben estar listos en una semana, y alguno tiene aún una agenda de tareas bastante densa.

La mejora que supone el LHC respecto al acelerador más potente actual, el Tevatron (Fermilab, Chicago), es espectacular: el europeo generará colisiones de partículas de potencia siete veces superior a cualquier acelerador anterior, cuando alcance su máxima potencia prevista, hacia 2010, será 30 veces superior.

“En EE UU la física de partículas está en fase de transición”, dice Elisabeth Clemens en la revista especializada Symetry. “En un año o dos, el Tevatron, el acelerador de mayor energía del mundo, se cerrará y la frontera se desplazará a Suiza, donde el LHC está a punto de arrancar. Más de 1.200 científicos estadounidenses colaboran en sus experimentos”.

¿Qué quieren ver los físicos con este gigantesco laboratorio? “Adolfo Suárez decía aquello de ‘puedo prometer y prometo’; los científicos no podemos hablar así. Es la naturaleza quien decide, y si la investigamos ¡es porque no sabemos las respuestas!”, dice Álvaro de Rújula, físico teórico del CERN. “Es más, no descubrir nada de lo que sospechamos (en particular el bosón de Higgs que, si existe, tiene que encontrarse en el LHC) sería un descubrimiento fantástico, aunque pueda parecer raro que no descubrir sea un éxito”.

La búsqueda de ese bosón de Higgs se ha convertido en bandera del LHC. “Las partículas elementales conocidas son vibraciones en el vacío, la partícula de Higgs sería una vibración del vacío”, explica De Rújula. “El vacío del universo, creemos, no es la nada, es una sustancia y puede vibrar, y la interacción del vacío -que no lo está- con el resto de las partículas (una especie de fricción) sería lo que genera sus diferentes masas”.

Además, los físicos -varios miles de ellos participan directamente en el LHC- desean también que surjan de esas colisiones de partículas cosas nuevas e inesperadas, tal vez la auténtica sal de la ciencia.

Si todo va bien el día 10, el LHC entrará en una fase completamente nueva, pero esto no significa que los descubrimientos deban emerger de los detectores el día 11. “Ahora, los detectores están tomando datos sin que el acelerador funcione aún: captamos rayos cósmicos y señales de ruido. Luego, a partir del día 10, tomaremos datos de los protones (las partículas de los haces del acelerador) circulando por el LHC”, explica el físico español Guillermo Gómez Ceballos, que trabaja en CMS. “Más adelante, en noviembre, empezaremos a tomar datos de las colisiones de partículas, pero con una energía más baja de la prevista, y, finalmente, dentro de unos meses, tendremos la energía nominal del LHC”.

Está previsto que el acelerador empiece a funcionar con una energía de 0,9 teralectronvoltios (TeV) por haz. “La energía irá subiendo poco a poco hasta alcanzar los cinco TeV por haz; queremos que sea cuanto antes pero sin asumir demasiados riesgos”, afirma Enrique Fernández, director del Comité de Política Científica del CERN.

Habrá que tomar muchos datos antes de encontrar el Higgs. En cada uno de los dos haces que circularán en sentido contrario por el LHC, las partículas van en paquetes -unos 3.000 por haz-, con 100.000 millones de partículas por paquete. Los haces se cruzarán 30 millones de veces por segundo, generando unos 600 millones de colisiones por segundo.

Parece mucha información, pero la cosa es complicada. Jesús Puerta Pelayo, físico de CMS, explica: “Los sucesos que queremos estudiar son extremadamente poco frecuentes, por lo que necesitamos una gran cantidad de colisiones. Es como si en una ruleta con miles de millones de números quisiéramos analizar en detalle cómo se comporta la bola al caer en el número 10; para conseguir unos cuantos dieces tendremos que lanzar la ruleta muchísimos miles de millones de veces”. El juego científico del LHC debe empezar el próximo miércoles.

Vía: El País

Post relacionado: LHC: Arranca el mayor experimento científico de la historia

LHC: Arranca el mayor experimento científico de la historia

Septiembre 2, 2008

La semana que viene empieza un experimento muy especial. Los científicos acelerarán protones hasta prácticamente la velocidad de la luz y harán que colisionen entre ellos generando la mayor concentración de energía nunca antes conseguida.
Con ello esperan descubrir nuevas partículas subatómicas, averiguar si existen otras dimensiones, de qué está hecha la materia oscura, cuál es el origen de la masa, qué ocurrió durante el Big Bang, porqué desapareció la antimateria, y si el modelo estándar utilizado por los físicos durante los últimos 40 años es correcto, o les tocará volver a empezar de cero.
Si me permito tal simplificación es porque a continuación os dejo con un fabuloso texto escrito para este blog por Gonzalo Merino, uno de los 6000 científicos que participan en este experimento,

Mensaje a los neófitos:
Muchos de los que empecéis a leer estas líneas no habréis oído nunca hablar de bosones de Higgs, de fermiones, o de partículas W. De verdad espero que esto no os cohíba. No pretendáis asimilar todos los detalles del texto a la primera, pero sí os animo a dedicarle un pequeño esfuerzo e intentar adquirir como mínimo una perspectiva general del LHC ¿Por qué me atrevo a sugeríroslo? Por dos razones.
Primera: El LHC no es un experimento cualquiera. Quedará inscrito en los libros de historia de la ciencia, y nosotros tenemos la oportunidad de seguirle la pista en directo. Durante los próximos 10 años oiremos hablar mucho del LHC y de los grandes enigmas de la física que quizás resolverá. Vale la pena empezar a familiarizarnos con él.
Segundo: El artículo que Gonzalo Merino nos ofrece es buenísimo. Está escrito con un lenguaje sencillo, sin más tecnicismos de los necesarios, y presenta los verdaderos aspectos clave a tener en cuenta para poder inmiscuirse en esta aventura.
No os robo más tiempo, os dejo con el texto y la posibilidad de utilizar los comentarios para transmitir vuestras dudas y entablar conversación directa con Gonzalo, investigador del
CIEMAT y coordinador del centro Tier-1 de procesado de datos del LHC en España en el PIC de Barcelona.

[...]

Vía: Apuntes científicos desde el MIT

España aporta 55 millones de euros al CERN

Agosto 5, 2008

La aportación española en 2008 para el CERN (Laboratorio Europeo de Física de Partículas), donde en unas semanas se pondrá en marcha el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), es de 55 millones de euros, según los últimos datos de esta institución. Además, España, que se mantiene como el quinto país contribuyente al CERN, financia con cerca de 20 millones de euros anuales a los equipos españoles que participan en los cuatro experimentos principales del LHC, el proyecto más importante en física de partículas.

[...]

Vía: SINC