El profesor Juan Tamargo es catedrático de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense y director del Instituto de Farmacología y Toxicología. Ha recibido el Premio de Investigación de la Facultad de Medicina de la UCM y el premio nacional GALIEN (1997) a la excelencia en la investigación en Farmacología. El año pasado recibió el premio de la Fundación Lilly en Investigación Biomédica Preclínica por su contribución en el campo de la farmacología cardiovascular y la electrofisiología cardiaca.
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6.- Bajo su punto de vista, ¿cuál es la situación de la investigación cardiovascular en España?
Muy buena, excelente. Y, además, quiero llamar la atención sobre que el hecho de que no sólo los investigadores básicos, sino también los clínicos hacen una investigación de primera. Si yo tengo que citar diez de los mejores currículum del área cardiovascular en España, sin duda seis serían de clínicos. De forma que aquí sí que hay un campo perfectamente abonado para hacer investigación translacional. Y la Complutense tiene excelentes grupos de investigación cardiovascular.
7.- ¿Cree que sería necesario fomentar más esa colaboración entre la investigación clínica y la básica?
Sí, mucho más. A mí me encantaría trabajar en un hospital al lado del servicio de cardiología. Y creo que ese es el gran reto. El investigador básico tiene que trabajar muy cerca del área de investigación clínica con la que su investigación básica está directamente relacionada. Creo que ése es el grave problema que tenemos en muchos casos, los básicos están en un lado, los clínicos en el otro, se hacen centros de investigación básica pura. Eso estaba bien hace años, cuando había que sembrar. En este momento los centros de investigación básica deberían que estar integrados en los centros de asistencia. Es decir, la investigación básica tiene, entre otros objetivos, intentar solucionar un problema de salud. Esta es la clave. Sobre todo si queremos que nuestras publicaciones se traduzcan en patentes. Y creo que este es el gran reto que tiene España, somos muy buenos en investigación básica, pero la aplicación práctica, la creación de patentes, es muy baja. Deberíamos estar unos 25 puestos por encima de donde actualmente estamos.
8.- ¿Cree que estamos avanzando ya en esa línea?
Se están empezando a dar pasos. Yo creo que las Redes y los CIBER (coordinados por el Instituto de Salud Carlos III) son el primer paso para intensificar la colaboración entre básicos y clínicos. Eso es algo que no se puede hacer de la noche a la mañana, pero estamos en el buen camino.
9.- ¿Podemos ser optimistas entonces?
Sí, absolutamente. Yo creo que hay que ser optimistas. Tengo esperanzas de que el nuevo Ministerio de Investigación dé un giro importante, porque sé que los rectores de ese Ministerio quieren ir por ese camino.
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13.- ¿Cree que la biotecnología y la investigación genética darán un giro importante a la farmacología?
Ya lo están dando. Hoy en día no entendemos la Medicina sin los avances de la biotecnología y de la genética. Pero en los próximos años veremos los frutos de todos estos avances, en ocasiones espectaculares, desde la medicina reparativa hasta la predictiva y el consejo genético. Nos queda conocer como todos estos avances se pueden integrar en la clínica diaria.
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18.- ¿Cuáles son los retos que afronta la investigación cardiovascular?
Tenemos que tratar, primero, la hipertensión. Tenemos más de doce o trece millones de españoles afectados. Y, ¿por qué? Porque la hipertensión es lo que luego provoca infarto de miocardio, problemas renales, etc. Segundo, los accidentes cerebrocardiovasculares, que son primera causa de muerte de la mujer en España y la segunda causa de incapacidad. En tercer lugar, la insuficiencia cardiaca, que es la primera causa de hospitalización en pacientes de más de 65 años. La enfermedad vascular periférica, de la que no se habla nunca. Se empieza con varices, dolores en las piernas al caminar. Tenemos que ir paso a paso a por todas ellas. El simple hábito de andar de forma diaria mejoraría muchas de estas enfermedades. El paciente quiere medicamentos, quiere fármacos, pero no quiere caminar: estamos fallando. En España en este momento hay un magnífico plan de lucha contra la cardiopatía isquémica y la angina de pecho. Es un excelente ejemplo de que se puede disminuir la incidencia y mejorar el tratamiento de algunas enfermedades cardiovasculares.
19.- Y también es importante la colaboración con la industria.
Se puede hacer toda la crítica que se quiera a la industria farmacéutica, pero, ¿dónde se desarrollan los fármacos? Los desarrolla alguien que está dispuesto a poner el capital para ello. No hay ningún Gobierno, ni ninguna Universidad, que pueda desarrollarlos. ¿Las empresas pequeñas? No, tampoco. Necesitan hacer una joint adventure con una grande.
20.- ¿Cómo ha desarrollado su trabajo en el seno de la Universidad Complutense?
Llevo unos 35 años en la Complutense, una Universidad que me ha dado todas las posibilidades de poder hacer lo que he hecho. Lo único que le pido a mi Universidad es que sea consciente de que tiene un capital humano extraordinario. Estamos sólo a un 20 o un 25 por ciento de lo que se puede sacar de esta casa. El gran reto es agilizar, fomentar la I+D y obtener más recursos externos.
21.- ¿Cómo ve el cambio de panorama en la Universidad española?
Las Universidades tienen que cambiar. Creo que un paso muy importante es disponer de un área gerencial eficaz y crear mecanismos de obtención de recursos externos. Creo que tenemos que dar un salto conceptual muy importante en la Universidad. No sólo Bolonia, también Europa, competitividad internacional, y competitividad a todos los niveles.
22.- ¿Y su función de servicio público?
También, eso está claro. Pero esto lleva a su vez a un problema. Estamos hablando de investigación, y hay personas que imparten muchas horas diarias de clase, y queremos que investiguen, y que sean igual de competitivos que los que dan una hora al día, cuando la dan. Mire usted, eso no es posible. Y crucificamos al que da tres horas de docencia al día que, sin embargo, está haciendo un servicio público y no puede dedicar las mismas horas de investigación que quien se dedica plenamente a ello. Hay que tener presente la carga docente, y la situación de cada Facultad, y de cada Universidad.
23.- ¿Usted cree que habría que tener en cuenta a la hora de evaluar, no sólo la labor investigadora, sino también otras funciones?
La evaluación tiene que hacerse en conjunto. Hay que evaluar la parte de docencia, la parte de investigación, y hay también una parte que es muy importante y que a veces no se valora como debiera, que es qué recursos se captan, qué patentes se generan o qué actividades desarrolladas fuera de la docencia y la investigación se realizan. Para la Universidad es muy importante tener a sus investigadores en comités editoriales de revistas de prestigio, que sean reconocidos a nivel internacional como líderes en su área de conocimiento, que participen en agencia de evaluación de proyectos. Eso es un tipo de actividad que en Universidades extranjeras está perfectamente reconocida. Y la obtención de fondos, lo que podríamos llamar “política universitaria” bien entendida, es fundamental.
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