
Una de las principales tareas de los investigadores es publicar estudios en revistas de prestigio para dar a conocer sus trabajos más recientes y relevantes. Una vez publicados, los artículos sirven de referencia para otras investigaciones. El número de veces que un estudio es citado permite a la comunidad científica valorar la repercusión del mismo, llevándoles a veces a publicarlo siempre bajo el lema de “publicar o perecer”. En España, tres investigadores, de las áreas de Física, Medicina Clínica y Química son los que se llevan la palma de las citas científicas.
Para la comunidad científica la publicación es la forma más explícita de plasmar el producto de una investigación en algo tangible, en forma de artículo, pero también de patente, o de diseño. En la actualidad, existen diferentes bases de datos que recogen los indicadores bibliométricos. La más conocida y utilizada es la multidisciplinar Web of Science, elaborada por el Instituto estadounidense Thomson Scientific. Recientemente ha aparecido SCOPUS, producida por la editorial Elsevier.
Lo importante para los investigadores es que una revista acepte el estudio, como sello de garantía, y lo publique. Si la publicación se realiza en una revista internacional de alto prestigio, como Science, Nature, PNAS, PLoS, entre otras, el estudio cuenta con el primer indicio de calidad. Cuantas más veces se cite ese artículo, más reconocimiento obtendrá el propio investigador como señal de visibilidad y prestigio.
Ésta es la manera más evidente (pero no la única) para valorar y cuantificar el trabajo de la comunidad científica a través de unas publicaciones que difunden el nuevo conocimiento. Pero el volumen de estudios publicados y las veces que éstos son mencionados a su vez en otros artículos no implica ineludiblemente que el científico tenga la verdad absoluta sobre el tema de investigación.
Vía: SINC
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