En su calidad de primeros compradores de tecnologías, los poderes públicos pueden impulsar la demanda de innovación, abriendo caminos para que las empresas europeas se sitúen en una posición de liderazgo internacional en nuevos mercados.
Así lo explicaba la Comisión en un informe de un grupo de expertos sobre cómo la contratación pública puede impulsar la investigación y la innovación, presentado en marzo de 2006. La contratación pública precomercial es un proceso que permite financiar el desarrollo de soluciones tecnológicamente innovadoras para las necesidades propias del sector público. Sin embargo, este sector es por lo general refractario al riesgo, ya que utiliza el dinero de los contribuyentes. Por esta razón, no estimula la innovación tanto como podría.
Para salir de esta situación, se pueden llevar a cabo diferentes acciones, como intercambiar buenas prácticas entre las administraciones públicas; combinar los esfuerzos de varios productores; compartir con los proveedores los riesgos y los beneficios de diseñar nuevos productos y servicios, crear prototipos y ponerlos a prueba; establecer las condiciones ideales para la comercialización y asimilación de los resultados de la I+D, mediante su normalización o publicación.
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Vía: De Madrid a Europa



